José Rodríguez dio vida a un simpático personaje, digno representante de nuestra campiña interiorana. Juan Heraclio Torrente ha resultado ser muy querido, calando en la preferencia de la mayoría de los panameños. Gestos y actitudes tintanescas y cantinflescas mezcladas con la nobleza de nuestro campesino hacen de él, un personaje singular que incluso ha superado a sus predecesores como lo fueron Mano Varisto y el Compa Exquiusme. ¡Rodríguez es un genio! Desde el primer momento que le vimos en pantalla, le vaticine a mi hijo lo exitoso que seria el personaje, aun fuera de la línea del folklore. Conocedores de su ingenio y mediante el fabuloso arte de la medición del rating, los genios mediáticos se decantaron por la selección de este personaje para representar en los medios –valgan todas las redundancias- a la “tan bondadosa y humanitaria” Compañía Minera Petaquilla. ¿Quién mejor que un digno representante del campesino, el folklore y lo buena gente para transmitir el mensaje de la minera antes de la audiencia pública?
Si, hablamos de la Petaquilla de mis amores de cianuro y oro. Ahora resulta que un kilo de yuca tiene más cianuro del que se utilizará en las tinas para procesar el oro, según las declaraciones del recién nombrado directivo de la minera. Petaquilla es un dechado de virtudes con miles de empleos con seguro privado y todo, carreteras para sacar los productos agrícolas, atención hospitalaria para los necesitados, escuelas para los más pobres, útiles escolares y raciones de comidas calientes para el almuerzo de los niños, el asunto es ¿a que precio? Sin embargo, el gran nivelador quiso que se supiera la noticia: en medio de la publicidad, Enrique Sánchez quien laboraba en el laboratorio del Campamento Colina en la Minera Petaquilla muere en extrañas circunstancias, la madrugada del pasado domingo, a causa de un edema pulmonar agudo.
Me conmovió hasta las lágrimas la tierna campaña publicitaria, no obstante no pude dejar de recordar al Hijo de Paz, película que trata sobre las vicisitudes de una familia misionera en medio de una guerra entre dos tribus africanas, una de ellas, aberrantes caníbales. Resulta que tras años de traducir las escrituras al idioma vernáculo, al compartir los misioneros el evangelio, Judas y no Jesús resulto ser el héroe de la historia bíblica. La traición era una virtud y la bondad y el amor eran malas actitudes para esta tribu. En una de las escenas, los caníbales mediando engaño, se dan una imagen que habían cambiado, atraen a un líder de la otra tribu y durante días le hacen fiesta con mucha comida y finalmente le dicen: “te hemos cebado para matarte” y acto seguido lo asesinan y se lo comen. No se porque pensé en estos caníbales, será porque no confió absolutamente en ninguna minera llámese Petaquilla o no, como tampoco creo que un caníbal deje de ser caníbal. Juan Torrente: Se que tu trabajo fue puramente profesional, pero como te aprecio te aconsejo. Es difícil mantener la misma buena imagen dando la cara por alguien que no tiene una buena imagen y como dicen allá dondiuno, las malas compañías corrompen las buenas costumbres, Cumpa.
Si, hablamos de la Petaquilla de mis amores de cianuro y oro. Ahora resulta que un kilo de yuca tiene más cianuro del que se utilizará en las tinas para procesar el oro, según las declaraciones del recién nombrado directivo de la minera. Petaquilla es un dechado de virtudes con miles de empleos con seguro privado y todo, carreteras para sacar los productos agrícolas, atención hospitalaria para los necesitados, escuelas para los más pobres, útiles escolares y raciones de comidas calientes para el almuerzo de los niños, el asunto es ¿a que precio? Sin embargo, el gran nivelador quiso que se supiera la noticia: en medio de la publicidad, Enrique Sánchez quien laboraba en el laboratorio del Campamento Colina en la Minera Petaquilla muere en extrañas circunstancias, la madrugada del pasado domingo, a causa de un edema pulmonar agudo.
Me conmovió hasta las lágrimas la tierna campaña publicitaria, no obstante no pude dejar de recordar al Hijo de Paz, película que trata sobre las vicisitudes de una familia misionera en medio de una guerra entre dos tribus africanas, una de ellas, aberrantes caníbales. Resulta que tras años de traducir las escrituras al idioma vernáculo, al compartir los misioneros el evangelio, Judas y no Jesús resulto ser el héroe de la historia bíblica. La traición era una virtud y la bondad y el amor eran malas actitudes para esta tribu. En una de las escenas, los caníbales mediando engaño, se dan una imagen que habían cambiado, atraen a un líder de la otra tribu y durante días le hacen fiesta con mucha comida y finalmente le dicen: “te hemos cebado para matarte” y acto seguido lo asesinan y se lo comen. No se porque pensé en estos caníbales, será porque no confió absolutamente en ninguna minera llámese Petaquilla o no, como tampoco creo que un caníbal deje de ser caníbal. Juan Torrente: Se que tu trabajo fue puramente profesional, pero como te aprecio te aconsejo. Es difícil mantener la misma buena imagen dando la cara por alguien que no tiene una buena imagen y como dicen allá dondiuno, las malas compañías corrompen las buenas costumbres, Cumpa.